Sobre nosotros
Empezamos por un problema muy concreto
Buscar un vestido para una boda no debería llevar tres tardes.
Y sin embargo lleva tres tardes. Porque en las tiendas grandes todo va por temporada y en junio ya no queda tu talla. Porque en las pequeñas hay dos vestidos bonitos y ninguno es para ti. Porque en internet las fotos son preciosas y el vestido llega siendo otra cosa. Y porque nadie te dice cuánto mide realmente el largo, ni si el tejido se arruga al sentarte, ni si esa tela va a picar durante seis horas de banquete.
Vestidos Elena Vidal nació de ahí. No de una intención grandilocuente sobre la moda, sino del cansancio de buscar algo sencillo y no encontrarlo.
Elegimos, no diseñamos
Somos una casa de selección. Eso significa que no fabricamos nuestras propias prendas: recorremos catálogos, pedimos muestras y nos quedamos con las piezas que consideramos que merecen estar aquí.
Lo decimos abiertamente porque nos parece más honesto que la alternativa, y porque el trabajo de elegir bien no es menor. De cada tanda de vestidos que revisamos, entran unos pocos. Los demás se quedan fuera por razones que en la foto no se ven: un forro que tira, una cremallera que se nota, un estampado que en pantalla es elegante y en persona es estridente, un corte que solo funciona en una talla.
Nuestro trabajo es que tú no tengas que hacer ese filtro.
En qué nos fijamos
El tejido, antes que nada. Cómo cae cuando cuelga y cuando se mueve. Si transpira. Si se arruga al sentarse y cuánto tarda en recuperarse. Si el color aguanta un lavado o pierde intensidad al tercero.
Los acabados por dentro. Las costuras, el remate del bajo, si el forro acompaña la prenda o va por su cuenta. Es la parte que nadie fotografía y la que decide si un vestido dura una temporada o cinco años.
Que la talla signifique algo. Publicamos las medidas en centímetros. Es la razón principal por la que una compra online sale bien o mal, y nos parece incomprensible que tantas tiendas la traten como un detalle.
Que se pueda llevar más de una vez. Un vestido que solo vale para una boda es un vestido caro, por poco que cueste. Buscamos cortes que funcionen en una celebración de tarde y también en una comida de domingo, con otros zapatos y sin más.
Para quién
Para mujeres que ya saben qué les sienta bien y no necesitan que nadie se lo explique.
No perseguimos tendencias de tres meses. No trabajamos con cortes que exigen una figura concreta para funcionar. Nuestras clientas van a bodas, comuniones, cenas y comidas familiares, y quieren llegar arregladas sin que se les note el esfuerzo.
Esa mujer sabe distinguir un tejido bueno de uno que solo lo parece. Por eso nos esforzamos en el tejido.
Cómo entendemos el precio
Vendemos solo online y no tenemos escaparate en la calle. Eso elimina alquiler, personal de tienda y stock inmovilizado en seis ciudades, y es la razón por la que un vestido que en una boutique estaría en tres cifras aquí no lo está.
No es magia ni es un descuento permanente: es una estructura de costes distinta.
Nuestros compromisos
Treinta días para decidir. La ley exige catorce. Nos parecen pocos para una prenda que hay que probarse con los zapatos que vas a llevar y a la luz del salón de tu casa.
Contestamos. Escribes a info@vestidoselenavidal.com y te responde una persona en menos de un día laborable. Si te has equivocado con la talla y necesitas ayuda para acertar a la segunda, te ayudamos.
No exageramos. Si un vestido tiene poca disponibilidad lo decimos porque es verdad, y si no la tiene, no lo decimos.
Si algo sale mal, lo arreglamos nosotras. Una prenda defectuosa, un artículo equivocado, un paquete que no llega: son nuestros problemas, no tuyos, y no te vamos a hacer pagar el envío de vuelta por un error que no has cometido.
Y ya está
No hay mucho más que contar. Elegimos vestidos con criterio, explicamos lo que vendemos sin adornos y respondemos cuando nos escribes.
Si eso te encaja, echa un vistazo a la colección. Y si tienes cualquier duda antes de decidirte, escríbenos: es la parte del trabajo que más nos gusta.